Las circunstancias que rodean la trágica muerte de Isak Andic, fundador del imperio textil Mango, continúan bajo investigación judicial, incluso un año y siete meses después de su fallecimiento. El magnate de 71 años murió el 14 de diciembre de 2024 tras caer de un barranco de 150 metros durante una excursión con su hijo mayor, Jonathan Andic, en las cuevas de Montserrat, Barcelona.

Lo que inicialmente se consideró un accidente de montaña fue reclasificado como presunto homicidio, con Jonathan Andic como único sospechoso. El hijo del llamado «hombre más rico de Cataluña», cuyo patrimonio se estima en 4,600 millones de dólares según la revista Forbes, fue detenido en mayo pasado. Aunque las imágenes de su arresto dieron la vuelta al mundo, fue liberado pocas horas después tras pagar una fianza de un millón de euros y aceptar la prohibición de salir de España durante el proceso legal.
En todas sus comparecencias judiciales, Jonathan sostuvo su inocencia y rechazó cualquier implicación en la muerte de su padre. Sus hermanas, Judith y Sarah Andic, también hijas de Isak y su primera esposa Neus Raig Tarragó, respaldan a Jonathan y declararon a su favor en los juzgados de Martorell.
**La «terapia de confrontación» en la investigación**
La pesquisa se centró inicialmente en los registros telefónicos y las pericias forenses en el lugar del accidente, pero un testimonio desvió la atención hacia aspectos psicológicos que podrían haber afectado la relación entre padre e hijo.
El diario español El País reveló que una testigo convocada por los investigadores declaró que Jonathan había recibido la sugerencia de su terapeuta familiar para enfrentar una situación extrema en un barranco. Según reportes también publicados por El Periódico, esta testigo, quien se identificó como asistente de la terapeuta, sostuvo que le encargaron encontrar una ruta adecuada para realizar una «terapia de confrontación sobre un precipicio, como si lo fuera a tirar».
La mujer se presentó voluntariamente ante los Mossos d’Esquadra en dos ocasiones, el 29 de junio y el 6 de julio, y afirmó que había recorrido el mismo trayecto una semana antes de la excursión de Isak y Jonathan. No obstante, aclaró que Jonathan le había mencionado que haría la ruta con una sobrina y nunca informó que su padre lo acompañaría.
Se supo que esta idea de confrontación en un entorno extremo provino de Julia Lüderwaldt, una psicoterapeuta con bajo perfil mediático hasta ser llamada como testigo en el juicio. De acuerdo con El País, su nombre de soltera es María Julia Arce Luna, pero utiliza el apellido de casada y es conocida como Julia entre familias adineradas de Barcelona que recurren a sus servicios para tratar conflictos familiares. El mismo diario confirmó que Lüderwaldt no está registrada en ningún colegio profesional de psicólogos o psiquiatras de España, ni figura en el Registro Nacional de Psicoterapeutas.
**Julia Lüderwaldt, la terapeuta familiar**
El martes pasado, Lüderwaldt declaró durante casi tres horas en los juzgados de Martorell. Al no pertenecer a ningún colegio profesional, no pudo ampararse en el secreto profesional. Explicó que aplicó una terapia de confrontación dialéctica en las sesiones familiares, especialmente entre Isak y Jonathan, quienes mantenían conflictos intermitentes desde hacía más de una década, siendo la última distancia ocasionada por discrepancias económicas.
La familia había acudido a la terapia por indicación de Estefanía Knuth, exgolfista y última pareja de Isak, quien buscaba la reconciliación entre padre e hijo. Lüderwaldt también aplicó el «método de las siete cronologías», que divide la vida en siete etapas con distintos enfoques y desafíos.
Sobre esta particular terapia, Teresa Bobes, presidenta de la Sociedad Española de Psicología Clínica, manifestó a El País su preocupación por la ausencia de formación sanitaria acreditada de Lüderwaldt y advirtió sobre el uso de técnicas sin evidencia científica, además de señalar el riesgo que implica planificar situaciones de confrontación en entornos físicamente peligrosos.
Bobes aclaró que, desde la psicología clínica basada en evidencia, la confrontación nunca consiste en poner a una persona en peligro físico o emocional ni en provocar situaciones límite. Explicó que la confrontación debe ayudar al paciente a identificar contradicciones en su pensamiento o comportamiento, y que en casos de ansiedad se emplean técnicas de exposición gradual dentro de un entorno seguro y controlado.
Advirtió también que una psicoterapia mal indicada puede provocar efectos adversos, reactivar traumas, generar culpa, fomentar conflictos o deteriorar relaciones familiares, por lo que es fundamental que las intervenciones estén respaldadas científicamente y supervisadas por profesionales capacitados. En esta línea, Antoni Ramos Quiroga, jefe de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron y presidente electo de la Sociedad Española de Psiquiatría, coincidió en la importancia de la formación y supervisión profesional.
**El conflicto por la «herencia en vida»**
Durante su testimonio, Lüderwaldt relató que en las sesiones familiares se abordaron asuntos patrimoniales. Jonathan había solicitado a su padre una «herencia en vida» tras enterarse de que Isak pretendía crear una fundación benéfica para construir lo que consideraba su «verdadero legado» y modificar algunas cláusulas de su testamento, como hacía regularmente.
La última pareja de Isak confirmó que el empresario tenía la intención de que Jonathan dejara sus responsabilidades ejecutivas en Mango en 2025. Según la terapeuta, Jonathan propuso a su padre
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