Con megáfono en mano, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reconoció esta noche el impacto de quedar en segundo lugar en las elecciones frente al liberal Flavio Bolsonaro, calificando el resultado como «inesperado».

Apesadumbrado por unos comicios cuyos resultados ya eran irreversibles y que, por cuestiones matemáticas, lo llevan directamente al balotaje, que se realizará apenas dos días antes de que cumpla 81 años, Lula habló desde un escenario ante un grupo de militantes que lo esperaban con entusiasmo y afirmó: “Acabamos de recibir una lección sobre la democracia de Brasil con el voto del pueblo brasileño”.
“En ocasiones, el resultado es inesperado. Estaba convencido de que podía obtener una victoria directa”, se sinceró el mandatario.
Lula, quien busca un cuarto mandato desde su espacio de izquierda, se mostró sorprendido por el desempeño electoral del senador liberal Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, a quien derrotó en una ajustada segunda vuelta en 2022.
Frente a estos «resultados inesperados», Lula aseguró que trabajará para consolidar el apoyo de los brasileños e intentó levantar el ánimo de sus seguidores, mostrándose confiado en revertir la difícil situación del Partido de los Trabajadores (PT) en el balotaje. “Mañana empezamos una nueva campaña”, alentó.
Desde un hotel en São Paulo, donde siguió el escrutinio acompañado por su esposa Rosângela da Silva, Lula arremetió contra el perfil de los Bolsonaro, quienes también lograron aumentar su presencia en el Congreso en esta elección, incluso con varios familiares del candidato a la presidencia.
En ese sentido, acusó a Flavio y Jair Bolsonaro de poseer “una biografía espantosa” que propuso comparar con la suya durante la nueva etapa de la campaña rumbo al balotaje.
“Soy muy bueno en la etapa de eliminación directa. Veremos quién tiene el mejor plan”, se jactó Lula, a pesar de haber quedado casi dos puntos porcentuales por debajo de Bolsonaro en una elección donde está en juego nada menos que su gestión presidencial.
El gobernante también destacó el elevado número de abstenciones: cerca de 33 millones de personas no acudieron a votar de un total de 160 millones habilitados. “El juego ha comenzado”, lanzó.
“Ahora estamos en tiempo extra. Convenceremos al pueblo brasileño de que debemos continuar”, agregó, utilizando el típico recurso futbolístico que caracterizan los discursos políticos en Sudamérica.
Según el Tribunal Superior Electoral, con el 99,90 % de los votos contabilizados, Bolsonaro sumaba más de 56 millones de sufragios, equivalentes al 47,05 %, mientras Lula alcanzaba más de 53 millones, con el 45,14 %.
De este modo, al no alcanzar ninguno de los dos principales candidatos más del 50 % de los votos válidos, la elección quedó “matemáticamente definida” para ir a segunda vuelta, prevista para el domingo 25 de octubre.
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